Nuestro amor existía antes de encontrarnos; Dios había escrito nuestra historia mucho antes de coincidir. Hoy, ese amor nos lleva a buscar en Él la gracia para formar una familia y un hogar santo.
Con gratitud, compartimos esta alegría con quienes han sido parte de nuestra historia y testigos de las bendiciones que Dios derramará sobre nosotros.