La vida nos ha reunido en unas circunstancias muy particulares.
De pasar sin vernos o saludarnos en algunos pasillos de nuestro trabajo a estar a punto de unir nuestras vidas ante Dios.
Nuestra intención de alianza que hoy nos convoca es la fiel gratitud que sentimos en nuestros corazones para convertirnos en una sola carne, una familia en Dios.
Agradecemos y agradeceremos siempre al creador que nos permitió unir nuestras vidas. Nuestras almas caminaban juntas desde hacía muchos años y no pudimos vernos o percibirnos sino hasta el momento perfecto, puesto que así son los planes de Dios.