Con la bendición de Dios y nuestros padres, hemos decidido unir nuestras vidas en matrimonio, y nos encantaría que nos acompañarán en esta nueva etapa de nuestras vidas.
El tiempo nos enseñó que el amor verdadero no se busca, se construye y en esta etapa de nuestras vidas queremos celebrar que encontramos en el otro un lugar seguro, un motivo para sonreír y un futuro para escribir juntos.