El amor de Dios nos ha guiado paso a paso y en su perfecta voluntad y en su tiempo hizo realidad los anhelos de nuestro corazón al unir nuestras vidas. Hoy, llenos de felicidad y gratitud, queremos compartir contigo el inicio de esta nueva etapa que Él nos regala. Será una gran bendición contar con tu presencia.
Tú cambiaste mi duelo en alegre danza;
me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría,
para que yo te cante alabanzas y no me quede callado.
Oh Señor mi Dios, ¡por siempre te daré gracias!